miércoles, 23 de abril de 2014

Mandador, mandadora



Mandador, mandadora

     Mandador proviene del latín mandator, y lo usamos para decir de alguien que manda, y sobre todo de alguien que le gusta mandar, mandadora es el equivalente para la mujer, también se dice mandón o mandona… Mandador o mandadora se dice también de algo que manda, que envía o que remite, hoy día es muy frecuente mandar o enviar mensajes por los teléfonos celulares, y así podemos decir que somos mensajeros o mensajeras, y se emplea también la palabra mensajería…
     Un manantial mana y manda agua, puede ser a partir de un arroyo, de un caño, de un río, o solo permanece entre sol y sombra en el ojo de agua de un jagüey o aljibe…
     Mandador es el sentimiento, cuando estamos enamorados, el hombre de forma espontánea o la mujer se desvive por agradar, por atender, por expresar palabras amables, y hasta los ojos hablan ternezas y dulzuras, el amor es un mandador persistente, solícito, tenaz; y cuando hemos logrado alcanzar las mieles de ese amor, decimos que ya hicimos el mandado…
     Un mandador es una especie de látigo, se toma una vara, se le hace un agujero en la punta más delgada, y se le amarra unas tiras de cuero de ganado, y lo usan el cabestrero y los demás arreadores para mandar las reses de nuevo al rebaño o al redil; también antes en las casas era común que los padres tuvieran guindado un mandador en alguna parte de la casa, casi siempre en el corredor, y cuando nos portábamos mal, tomaban el mandador y nos daban ardientes y picantes cuerazos, quiero pensar que ya tal práctica ha dejado de existir, de ser así, gracias a Dios…
     Mandadero o mandadera se dice de la persona, y sobre todo del muchacho o muchacha, que hace los mandados Vaya y compra un refrescoVaya a comprar un kilo de queso blanco de cincho…, y tantos mandados más…Y es muy común que en medio del trayecto el mandadero o mandadera por cansancio o por molestia diga rezongando ¡No sé hasta cuándo esa mandadera..!
     Mando estas líneas, las dejo sueltas por esta ventana, y oro, rezo, suplico, imploro por la paz en nuestra patria y en el mundo, mando una oración y rezo, y mando una súplica por la paz, y sigo implorando con amor y fe por la paz de ahora y para siempre…

Sentimos y soñamos



Sentimos y soñamos

     Anoche antes de dormirme me llegó la urdimbre de un sueño, para soñarlo cuando estuviera dormido, y mientras seguía despierto el entramado del sueño, se fue desvaneciendo, y dormido tuve un sueño muy violento, se trataba de un crimen que alguien cometía, no sé quién era el asesino y tampoco los detalles, ahora escribo y concluyo que la causa de tal sueño violento, tiene su basamento en mis temores cotidianos, en mis angustias que yo no quisiera darles ni un segundo de mi tiempo…
     Cuando duermo, quisiera tener lindos sueños, que fueran un bálsamo para mis afanes diarios, pero no siempre sucede así, son tantos los feos sueños que he tenido desde mi infancia, por tanto en mis vigilias sueño lindos momentos, sueño con nuestro país en paz en cada instante, donde nos sepamos comprender en nuestras maneras de ser, de pensar y de sentir diferente, sueño con que no haya gente en la miseria material ni espiritual, sueño con que no haya pobreza extrema, sueño con que cada uno de nosotros pueda llevar y sustentar una vida digna, sueño con que estas líneas que suelto por esta ventana le sirvan para reflexionar a los amables lectores y lectoras que la visitan…
     Sueño el cuento de Chuang-Tzu del hombre que soñó ser mariposa, y cuando despertó no sabía, si él soñó ser mariposa, o si la mariposa soñó ser hombre, sueño cosas tan hermosas, que para mí son reales, pero parecen imposibles o casi imposibles en la realidad de la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro país y del mundo…
     Hoy antes de dormirme no sé si me llegue el entretejido de algún sueño, no voy a pensar en eso, ya veré si sucede, lo que sí sé sin dudas es que en mis vigilias, seguiré hilvanando sueños, con agujas de alegría, con hilos de colores y con dedales que dejan volar los sueños, porque tejo con dedales abiertos por el lado de la yema del dedo medio o dedo cordial, por donde sentimos y soñamos…